El zirconio es uno de los materiales más utilizados en el laboratorio dental. Una restauración de zirconio no depende solo del material. El diseño, el fresado y la sinterización también influyen en el resultado final.
Muchos de los problemas que surgen con coronas y puentes tienen su origen en pequeños errores durante el flujo de trabajo. En este artículo repasamos algunos de los más frecuentes y cómo evitarlos.
El flujo de trabajo del zirconio, paso a paso
Antes de hablar de errores, conviene recordar cómo se trabaja una restauración de zirconio.
El proceso empieza con el diseño digital de la corona o el puente. Después, la fresadora talla la restauración en un disco de zirconio presinterizado. Una vez terminado el fresado, la pieza pasa al horno de sinterización, donde adquiere su resistencia final. Durante este proceso, su tamaño se reduce. El software ya tiene en cuenta esta contracción durante la fase de diseño. En algunos casos, la restauración recibe después maquillaje, glaseado u otros acabados estéticos.
Cada una de estas fases tiene sus propios riesgos. Un pequeño error durante el diseño, el fresado o la sinterización puede afectar al resultado final.
Pensar que cualquier zirconio vale
No todos los zirconios tienen las mismas propiedades. Algunos priorizan la estética. Otros están pensados para soportar cargas más elevadas.
Una corona anterior, un puente posterior o una arcada completa no plantean las mismas necesidades. Por eso, la elección del material debería ser una de las primeras decisiones del trabajo.
Pensar que cualquier zirconio vale suele ser el primer error. Lo que funciona bien en una restauración anterior puede no ser la mejor opción para un puente o una arcada completa.
Diseñar restauraciones demasiado finas
Una restauración puede verse bien en la pantalla del ordenador y no tener suficiente grosor para soportar las fuerzas a las que estará sometida.
El zirconio es un material muy resistente, pero necesita unos espesores mínimos. Cuando alguna zona queda demasiado fina, aumenta el riesgo de rotura.
Por este motivo, conviene revisar siempre el grosor de la restauración durante la fase de diseño. Una corona anterior, un puente posterior o una arcada completa no están sometidos a las mismas fuerzas.
Diseñar conectores demasiado pequeños en los puentes
En los puentes, las zonas que unen unas piezas con otras soportan gran parte de las fuerzas que recibe la restauración. Son los llamados conectores.
Un conector demasiado pequeño puede convertirse en el punto más débil del puente, aunque el resto de la restauración esté bien diseñada.
Por esta razón, conviene prestar especial atención a sus dimensiones durante la fase de diseño. En restauraciones de varias unidades, unos milímetros de diferencia pueden influir mucho en la resistencia final del trabajo.

Trabajar con fresas desgastadas
El desgaste de las fresas suele producirse poco a poco y no siempre resulta fácil de detectar.
Sin embargo, una fresa desgastada aumenta el riesgo de obtener superficies menos precisas y detalles con una peor definición. Además, el fresado puede volverse menos eficiente.
Por todo esto, conviene revisar periódicamente el estado de las fresas y sustituirlas cuando sea necesario.
Utilizar parámetros de fresado inadecuados
No todos los materiales se comportan igual durante el fresado. Por este motivo, los parámetros de la máquina deben ajustarse al tipo de zirconio y al trabajo que se va a hacer.
Una configuración inadecuada puede afectar a la precisión del fresado y aumentar el desgaste de las fresas.

No limpiar la restauración antes de la sinterización
Después del fresado, la restauración debe repasarse y limpiarse antes de meterla en el horno.
La pieza sigue unida al disco por varios puntos de sujeción que deben eliminarse. Además, durante el fresado se acumula polvo de zirconio sobre la superficie.
Hay que repasar la restauración con una fresa de mano, aplicar aire para retirar el polvo acumulado y terminar la limpieza con un cepillito.
Usar el mismo programa para distintos zirconios
La sinterización es una de las fases más importantes del trabajo con zirconio. La temperatura y los tiempos del horno influyen directamente en el comportamiento final de la restauración.
Por eso no es buena idea emplear el mismo programa para cualquier zirconio. Cada tipo de disco de zirconio ha sido desarrollado para trabajar con unas pautas determinadas de sinterización.
Seguir las recomendaciones del fabricante ayuda a que el zirconio ofrezca la resistencia y la translucidez esperadas.
Poner demasiadas restauraciones en el horno de sinterización
Que una restauración quepa en el horno no significa que el horno esté correctamente cargado.
Si las piezas quedan demasiado juntas, el calor puede no distribuirse de forma uniforme. Esto aumenta el riesgo de obtener resultados irregulares entre unas restauraciones y otras.
Dejar suficiente espacio entre las piezas ayuda a que todas reciban las mismas condiciones durante la sinterización.
Sacar las restauraciones del horno antes de tiempo
Cuando termina el programa de sinterización, el técnico puede tener la tentación de sacar las restauraciones cuanto antes para ahorrar tiempo.
Pero el enfriamiento también forma parte del proceso. Un enfriamiento demasiado rápido puede provocar choques térmicos y aumentar el riesgo de fractura.
Respetar los tiempos de enfriamiento recomendados ayuda a completar correctamente la sinterización.

Buenas prácticas y un buen disco de zirconio
Elegir el zirconio adecuado, respetar los espesores mínimos, trabajar con fresas en buen estado o seguir el programa de sinterización recomendado son pasos importantes para obtener buenos resultados.
Pero el material también cuenta. Al final, el laboratorio necesita un disco de zirconio que responda bien durante el diseño, el fresado y la sinterización.
Los discos de zirconio Huge están dando buenos resultados en el trabajo diario de muchos laboratorios. Ofrecen una buena relación entre estética y resistencia, y se comportan de forma estable durante el fresado y la sinterización.




