Cristian Pogo, fundador del laboratorio dental Pogolab Dent, en Tordera, comparte en esta entrevista su forma de entender la prótesis dental. Hablamos de emprendimiento, digitalización, comunicación con las clínicas y de la evolución del zirconio, a partir de la trayectoria de un laboratorio que ha apostado por la innovación sin perder de vista el valor del trabajo artesanal. Entre los materiales que utiliza habitualmente en el laboratorio se encuentran los discos de zirconio multicapa Huge, sobre los que también comparte su experiencia.
De estudiante de Odontología a protésico dental
¿Cómo empezó tu interés por el sector dental?
Empecé a estudiar Odontología en Ecuador, pero por problemas familiares no pude terminar la carrera. Cuando llegué a España con 24 años quise retomarla, pero eso significaba empezar de nuevo desde cero.
¿Cómo acabaste dedicándote a la prótesis dental?
Me pregunté qué podía hacer que me pareciera interesante y decidí estudiar Prótesis Dental. Hice el grado superior y así empezó mi trayectoria como técnico de laboratorio.
¿Te sirvió la formación en Odontología para tu trabajo como protésico dental?
Muchísimo. Tenía una base muy sólida y me ayudó a pensar como el dentista. Siempre intento adelantarme. Pienso en cómo va a quedar ese trabajo en boca. No pienso solo en qué tengo que hacer, sino también en por qué lo hacemos y para qué. Por eso me gusta tener toda la información relevante antes de empezar. Me gusta hacer preguntas. Se trata de indagar para poder trabajar mejor.
Cuando empiezas a trabajar con una clínica, al principio pueden sorprenderse y preguntarte por qué llamas tanto o por qué haces tantas preguntas. Pero, cuando ya has entregado varios trabajos y comprueban el resultado, entienden que todo ese trabajo previo tiene valor y te lo agradecen.
La importancia de pensar como el dentista
¿Nos das un ejemplo?
Imagina una rehabilitación de un tramo largo en la arcada superior. Si la arcada inferior presenta apiñamientos o faltan dientes, antes de empezar necesito saber qué tiene previsto hacer el dentista. ¿Va a colocar una corona? ¿Un puente? ¿Un parcial? ¿Un esquelético? Toda esa información influye en el trabajo que voy a hacer.
Al final, la comunicación con la clínica acaba siendo muy importante.
Sí. Durante una etapa trabajé en una empresa que tenía tanto laboratorio como clínica dental. Fue entonces cuando entendí hasta qué punto acercarte a la clínica mejora la calidad del trabajo. Hablar directamente con el dentista te permite tener mucha más información y hacer mejor tu trabajo.
Eso también se nota cuando hay que tomar el color de un diente. En algunos casos, sobre todo cuando trabajamos con dientes anteriores, una fotografía no refleja bien el color natural. Siempre que es posible, preferimos que el paciente venga al laboratorio para tomar el color directamente. Y, cuando no puede desplazarse, incluso hemos llegado a hacer videollamadas con el paciente.

Crear un laboratorio dental desde cero
¿Cómo acabaste montando tu propio laboratorio?
Cada día bajaba de Tordera a Barcelona a trabajar y llegó un momento en que quise trabajar más cerca de casa. Empecé a mirar qué había entre Mataró y Girona y vi que la mayoría eran laboratorios muy pequeños, formados por el propietario y muy pocos empleados. Era difícil encontrar trabajo. Así que decidí crearme el mío. Empecé solo y, poco a poco, hemos ido creciendo. Hoy ya somos doce personas.
Por lo que cuentas, parecía que había margen para crecer.
Sí. Muchas clínicas del Maresme enviaban sus trabajos a laboratorios de Barcelona o de Girona. Ahí vimos que había una oportunidad.
La digitalización cambia la relación con la clínica
¿Qué tipo de trabajos hacéis en el laboratorio?
Hacemos prótesis fija y prótesis removible en resina. Y, desde hace años, hemos apostado claramente por la digitalización. Ha sido un proceso progresivo. Poco a poco hemos ido incorporando nuevas tecnologías y nuevas formas de trabajar.
¿La digitalización también ha cambiado vuestra forma de trabajar con las clínicas?
Sí, mucho. Hoy es mucho más fácil intercambiar información con el dentista. Podemos resolver muchas dudas antes de empezar y eso nos ayuda a trabajar mejor.

La evolución del zirconio
En estos años el zirconio también ha evolucionado mucho, ¿verdad?
Sí, muchísimo. El zirconio de antes no tiene nada que ver con el de ahora. Ahora tiene capas y es mucho más estético.
Antes el zirconio era blanco y bastante opaco. En muchos casos había que recubrirlo con cerámica para conseguir un resultado natural. Hoy podemos hacer muchos más trabajos monolíticos y evitamos muchos de los problemas que podía dar esa cerámica de recubrimiento.
Además, ahora disponemos de zirconios con distintas resistencias según el tipo de trabajo, tanto para piezas individuales como para rehabilitaciones de mayor tamaño.
¿Qué ventajas ves en el zirconio?
La primera es que acorta los tiempos de trabajo. Además, permite trabajar con un flujo digital y conseguir mucha más precisión.
Y luego está la estética. El zirconio translúcido permite conseguir resultados muy naturales.
Eso sí, necesitas la tecnología adecuada y también un equipo con la formación necesaria.
Tecnología y trabajo artesanal pueden convivir
Con tanta tecnología, ¿el trabajo artesanal sigue siendo importante?
Sí. La tecnología nos ayuda mucho, pero seguimos necesitando la mano humana. Ese pequeño toque personal es el que hace que el resultado sea mucho más natural.
Elegir el material adecuado para cada caso
¿Siempre optáis por el zirconio o depende de cada caso?
Depende del paciente. El disilicato de litio, por ejemplo, es más translúcido y ofrece una estética excelente, pero no siempre es la mejor opción. Si el muñón es oscuro, ese color puede transparentarse.
En esos casos el zirconio funciona mejor porque tiene una opacidad mayor. Pero tampoco sirve para todo. Si el paciente presenta un bruxismo muy acusado, una oclusión muy desfavorable o una dimensión vertical muy reducida, hay situaciones en las que prefiero recurrir a una restauración metal-cerámica.
Cómo trabajamos el zirconio en el laboratorio
¿Y cuando trabajáis con zirconio, cómo os gusta hacerlo?
Siempre que es posible, prefiero trabajar por secciones. Si puedo hacer piezas individuales o por tramos, mejor. El resultado estético suele ser superior.
Soy bastante reacio a hacer arcadas completas de zirconio, aunque, si el dentista me las pide y el trabajo lo permite, evidentemente las hacemos.
Cuándo utilizamos blenders
¿Utilizáis blenders?
Sí. Los utilizamos sobre todo en tramos muy largos, porque ofrecen un buen soporte en los pónticos.
Eso sí, hace falta que haya espacio de oclusión suficiente, porque tienes una capa de metal y otra de zirconio.
Para usar blenders, las encías también deben estar sanas y no debe haber habido una extracción reciente.
Valoración del zirconio Huge
¿Qué te ha parecido el zirconio Huge?
Lo que más destacaría es la coloración. Creo que las capas están muy bien logradas y, además, me ha resultado un zirconio fácil de trabajar.
En mi caso, he seguido utilizando el sistema de maquillaje con el que trabajo habitualmente. No he tenido que cambiar mi forma de trabajar.
Más que un laboratorio dental
Después de todos estos años, ¿qué intentáis aportar a las clínicas que confían en vosotros?
No queremos ser un simple laboratorio. Nos gusta implicarnos, hacer preguntas y tener toda la información posible antes de empezar un trabajo. Creo que eso es lo que marca la diferencia.




